viernes, 26 de octubre de 2012

Abecediario

Hace mucho que no escribo aunque siempre tengo cosas para contar. Por suerte la tecnología, una vez más, me acerca con lo que me gusta (como cuando viajo y vía la internet tengo a los que más extrañó del otro lado).

Voy a tratar de explicar lo que siente un padre cuando los hijos empiezan a hablar o a expresarse con las palabras, con las expresiones o incluso con los gestos. De la A a la Z, vocales, consonantes, diéresis, sujetos o predicados, verbos, sustantivos, adjetivos y preposiciones. Todo esto y muchas más son las "cosas" que usan los chicos cuando empiezan a hablar. Lógicamente lo usan pésimo, pero hay pocos momentos más emocionantes y más plenos de felicidad que este. Cuando un hijo habla y encima lo hace mal (por que esta aprendiendo...), yo lo festejo, se lo vuelvo a pedir 11 veces más solo para escuchar ese tono de voz, ver esa mueca en la cara y esa pestaña que también habla. Esto para un padre es música, es el mejor tema de Los Beatles y tocado en vivo. Cada expresión esta cargada de vida, cada palabra está cargada de libertad y cada gesto rebalsa de genética.

Hasta los mocos se los saca como yo!

Sin lugar a duda el momento en el que los chicos empiezan a hablar y expresarse, es sin excepciones, uno de los momentos más divertidos y más emocionantes, pero es también un momento de gran responsabilidad. No hay que olvidarse que antes de todo hay que educar y enseñar. Todas las etapas de un hijo son momentos para educar pero lo que no se hace en su debido tiempo, después se vuelve más difícil hacerlo.

Para resumir, yo me siento en el aire, flotando de felicidad!! (Y con un poquito de vértigo).

Así lo veo yo. Chin-pum!